Radiofrecuencia

Uno de los tratamientos de rejuvenecimiento facial más demandados del momento y con el que se consiguen sorprendentes resultados.

Qué es la radiofrecuencia facial

Consiste en un tratamiento de rejuvenecimiento en el que no se aplica ningún tipo de cirugía y con el que se obtienen muy buenos resultados. Es más, con él se consiguen efectos muy parecidos a los del lifting pero sin tener que someter al paciente a una intervención y a los riesgos de la misma.

Con esta técnica se consigue tensar la piel de una forma muy eficiente. Lo que se hace es generar una energía que se usa para elevar la temperatura de los tejidos. Al recibir calor esa zona del cuerpo determinada, se estimula la creación de colágeno y se consigue una mejor firmeza en la piel. Ya que el colágeno es el responsable de ofrecer una buena elasticidad a la piel y conseguir esa firmeza. La formación de colágeno hace que se contraiga la piel y así luce más firme y con una mejor apariencia. Es más, en algunos casos no se utiliza únicamente en el rostro y se aplica a zonas más con problemas de flacidez o celulitis, ya que se trata de un tratamiento muy beneficioso.

Beneficios de la radiofrecuencia facial

– Mejora la calidad de la piel ya que se consigue que se oxigene la misma.

– Ayuda a la formación de colágeno.

– Hace función de drenaje linfático.

– La piel de rostro consigue estar más firme y más luminosa.

– Se consiguen eliminar arrugas.

– La piel parece mucho más sana y joven.

Cuál es el procedimiento

El tratamiento de radiofrecuencia facial debe hacerse siempre en un centro especializado. Al centro se deberá acudir con la piel limpia (sin cremas, ni cosmética).

Antes de empezar con el tratamiento se delimitará con un gel la zona de tratar y acto seguido se empezará a deslizar sobre esa zona un aparato hasta que se alcance la temperatura necesaria para que la radiofrecuencia sea optima.

Lo ideal es acudir a varias sesiones para ver resultados. E incluso se pueden hacer sesiones de mantenimiento cada seis meses o cada año.